Emisoras


jueves, 7 de mayo de 2009

La persona en el espejo. Nuestros dones ocultos.

Robando las palabras de Gabriel García Márquez “…si se dieran las condiciones para que el talento se desarrollara a lo largo de toda una vida, estaríamos descubriendo uno de los secretos de la felicidad y la longevidad”.


Susan Boyle, un fenómeno de masas gracias a su hermosa voz, y al resto de los medios de comunicación, ha llevado a la apoteosis el síndrome del patito feo. Además de las utilidades económicas que pueda producir para sus “descubridores”, el momento mágico de esta mujer puede ser una fuente de inspiración y exaltación de valores en medio de este caótico e “influenzado” mundo nuestro.


Ser rechazado o ser el blanco de las burlas es parte de las experiencias que conforman el crecimiento de las personas. Sin embargo, el modo de enfrentarse a eso será vital para seguir de pie en el camino. Y es aquí donde los niveles de autoestima influyen de manera definitiva sobre las respuestas que daremos.


Para ir por la vida como un cisne adulto no necesitamos cantar enfrente de un público que nos aplauda. Esperar siempre la aprobación de los demás puede llevarnos a estados depresivos si esto no sucede. Seamos nosotros mismo los faroles encargados de encender y hacer brillar nuestra luz interior.


Cada mañana, cuando nos miremos al espejo debemos enfrentarnos a ese juez que nos ha acompañado a lo largo de la vida, nuestro pensamiento. Habrá que escuchar esa voz interior y poner atención sobre lo que nos dice. ¿Es amable y amorosa? ¿Es cruel o grosera? ¿Nos anima o nos rechaza?


Una buena receta sería que durante dos o tres semanas “atrapáramos “a todos nuestros pensamientos autocríticos en un papel, y al final de ese tiempo los leyéramos. Esto nos podría servir para darnos cuenta de qué forma nos hablamos.


Debemos observar también todos los actos y cosas positivas que hay en nosotros mismos. Y como un juez en un concurso de talento otorguémonos el merecido premio del elogio. Además habrá que buscar y hacer aflorar nuestros dones ocultos, tenemos muchos y lo sabemos. Dejemos atrás el miedo.


Estar enamorado es aceptar al otro tal cual es. Hagamos eso con nosotros, amarnos y aceptarnos tal cual somos. Se notará y brillaremos como cuando estamos enamorados de otra persona y muy probablemente “nuestro público” se dará cuenta. Aunque no seremos adictos a su aplauso.


La pregunta final sería ¿realmente tengo que hacer algo especial y valioso para elevar mi autoestima? La respuesta es NO, no tienes que hacerlo. Amarte tal cual eres, será siempre la mejor receta para eso.


Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/blog/salud_consumo/articulo/3805/

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